Las reglas federales son las mismas que usted ya cumple. Las locales no lo son. Muster desarrolla adiestramientos para el personal que atienden ambas realidades, en español y en inglés.
Si usted opera un centro de salud bajo la Sección 330 en Puerto Rico, responde a HRSA, a los requisitos de deeming bajo FTCA, a HIPAA, al False Claims Act, a las reglas de integridad del programa 340B, a los estándares del programa Ryan White y a la Sección 1557. Todo eso aplica en la Isla igual que en los estados.
Lo que cambia es todo lo demás. La seguridad ocupacional la fiscaliza PR OSHA bajo un Plan Estatal aprobado por OSHA federal, no una agencia estatal del continente. La protección de menores se rige por la Ley 246-2011 y el Departamento de la Familia. Y la Ley 217-2006 impone una obligación patronal que no tiene equivalente en ninguna jurisdicción estatal.
Un adiestramiento comprado de un catálogo del continente acierta en la primera mitad y falla en la segunda. Esa es la brecha para la que trabajamos.
Por qué esto importa en un curso de patógenos transmitidos por la sangre.
La norma federal enumera catorce elementos del adiestramiento. Si falta uno, el adiestramiento es señalable, por bueno que sea el resto. Nuestra edición para Puerto Rico está desarrollada conforme a esa lista e incluye una tabla que muestra dónde se cubre cada elemento.
Cada curso incluye una tabla de correspondencia que vincula cada elemento requerido del adiestramiento con la diapositiva que lo cubre, para que su expediente conteste al inspector antes de que pregunte.
No son traducciones hechas después. Cada curso tiene una edición en español escrita en español, y las citas legales se mantienen en su forma oficial porque así se buscan y así se citan.
Los materiales del curso — diapositivas, notas para el facilitador y guiones de narración — se proveen en ambos idiomas. Las sesiones en vivo se ofrecen en inglés con interpretación al español, coordinada por el cliente o por Muster. Las preguntas sobre la norma las contesta el oficial de cumplimiento que dirige la sesión, a través del intérprete, y el intercambio queda documentado en el expediente de adiestramiento.
Los cursos se pueden ofrecer de forma presencial en cualquier punto de Puerto Rico, a distancia para equipos dispersos, o como módulos a su propio ritmo cargados en su sistema de manejo de aprendizaje. Las normas que exigen oportunidad de hacer preguntas no se cumplen con un módulo autodirigido por sí solo, por lo que esos cursos incluyen una sesión pautada con una persona con conocimiento del tema, en vivo o por videoconferencia.
Los servicios presenciales se coordinan en bloques de varios días que cubren varios cursos, lo cual aprovecha mejor el tiempo de su personal.
La obligación que casi ningún suplidor cubre.
La Ley 217-2006 requiere que todo patrono en Puerto Rico, público o privado, adopte un protocolo para manejar situaciones de violencia doméstica en el lugar de trabajo y adiestre a su personal sobre él. La Oficina de la Procuradora de las Mujeres provee el manual modelo y el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos vela por su cumplimiento.
Ningún catálogo del continente incluye este curso, porque ninguna jurisdicción estatal lo exige. Si su protocolo existe pero su evidencia de adiestramiento no, ahí tiene un señalamiento esperando.
Muster está dirigida por Robert P. Colon-Torres, oficial de cumplimiento en el sector de salud con cerca de veinticinco años de experiencia en centros de salud calificados federalmente y en salud comunitaria. Posee un grado en derecho de la salud de Loyola University Chicago, las certificaciones CHCO y CHA, y ha construido programas de cumplimiento, manuales de políticas y currículos de adiestramiento desde cero en varios centros de salud.
Díganos cuáles adiestramientos está obligado a ofrecer y de cuáles tiene evidencia real. Esa brecha suele ser el punto de partida.
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